Ricardo Arjona apenas pisó el escenario del Movistar Arena, se permitió abrir el corazón: “Es tan bonito regresar a la Argentina que dan ganas de no haberse ido nunca”. La ovación fue inmediata, contundente, casi como un abrazo colectivo que llevaba años esperando este reencuentro. Así comenzó el primero de sus 14 shows. El concierto abrió con “Gritas”, su más reciente lanzamiento, marcando el tono de una velada que combinó lo nuevo con lo eterno, lo íntimo con lo espectacular. Bajo el concepto de su gira “Lo que el Seco no dijo”, el escenario se transformó en un auténtico Cabaret, un club nocturno parisino de otra época, con pantallas interactivas y balcones franceses , construyeron una atmósfera envolvente, casi cinematográfica, que hipnotizó a todos los presentes. Desde allí, Arjona condujo un viaje emocional de más de 30 canciones: cargado de historias, recuerdos y confesiones. La emoción se sintió en cada rincón del Movistar Arena
