La posible derogación de la ley de etiquetado frontal de alimentos volvió a encender el debate sobre alimentación saludable en Argentina. La iniciativa impulsada por el Gobierno nacional genera preocupación entre especialistas en nutrición y organizaciones vinculadas a la salud pública, que advierten sobre el impacto que tendría eliminar los octógonos negros presentes en productos ultraprocesados. Una de las voces que se manifestó en contra de la propuesta fue la nutricionista María Belén Núñez, integrante fundadora de la Fundación Sanar quien sostuvo que no existen fundamentos sanitarios que justifiquen la derogación y aseguró que detrás de la iniciativa predominan intereses de la industria alimentaria. Según explicó, el etiquetado frontal permitió visibilizar el exceso de azúcares, grasas y sodio presentes en numerosos productos procesados y ultraprocesados. Además, remarcó que enfermedades como hipertension, diabetes y obesidad que aparecen cada vez a edades más tempranas, incluso en niños y adolescentes.
