La selección de Inglaterra sufrió dos acontecimientos que dejaron a la selección de Thomas Tuchel con mucha preocupación por su seguridad durante su estadía en la Copa del Mundo. Primero, un tiroteo masivo en Kansas City, a pocos kilómetros de la base en donde los ingleses se encontraban hospedados, que dejó nueve personas heridas. Y días después un terremoto de 6.1, el más fuerte de la región en 150 años, sacudió Florida. El temblor se sintió hasta en Disney World, con edificios evacuados. Por suerte, para la plantilla los jugadores no estaban en el lugar del tiroteo y nadie del plantel resultó herido en ninguno de los dos episodios. Pero el mensaje quedó claro: en cuestión de días, a los ingleses les tocó un tiroteo cerca de su base y un terremoto encima de su entrenamiento.
