A las 20 en punto, Valentina Márquez calentó motores como telonera y dejó al público encendido. A las 21:05, las luces se apagaron y el grito fue inmediato, ensordecedor. La apertura con “Pegate” desató una explosión colectiva, mientras el artista apareció sobre una tarima, vestido con un traje negro amplio con detalles plateados que capturó todas las miradas. Sin pausa, llegaron “María”, “Adrenalina” y “Bombón de azúcar”. Antes del quinto tema, el cantante tomó la palabra: “Gracias por estar aquí y siempre que vengo a esta maravillosa ciudad, tengo que decir gracias por su sonrisa, por sus miradas, por su energía. Tan contagiosa Córdoba, siempre te llevo en mi corazón. Lo digo aquí, lo digo en cualquier parte del mundo. Aquí conocido gente maravillosa, gente linda que quiero mucho”. El recital avanzó con una nitidez sonora impecable, donde cada arreglo y cada golpe musical encontraron su lugar justo. Ricky Martin se mostró en estado de plenitud, dueño de una energía arrolladora y una presencia escénica magnética, confirmando que su repertorio atraviesa generaciones y modas sin perder vigencia.
